
Los celos son parte de una relación, pero como todo, tiene sus límites; pese a que muchas veces se cree que son inseguridades de una persona, la realidad es que son normales. La normalidad en los celos implica un malestar por la idea de que la pareja muestre interés en una tercera persona, y existe entonces, el temor de perderla.
Por el contrario, cuando el tercero en discordia no existe y sólo es parte de la imaginación de una persona, los celos se vuelven patológicos, lo que ocasiona furia, dolor, exaltación, discusiones que pueden terminar la relación. La persona celosa se siente dueña de la otra, lo que crea ya un sentido de posesión.
Esta posesión puede desencadenar un sinfín de casos y situaciones, donde la más leve puede ser el término de la relación, ya que los celosos enfermizos son personas que hostigan a tal grado que pueden llegar a la violencia física y psicológica; en un alto grado, se llega al homicidio, donde los celos son la causa del 20% de los casos.
Por otro lado, un estudio indicó que hay diferencias entre hombres y mujeres: los primeros tienden a reaccionar con ira y agresividad, además de que les preocupa que su mujer les sea infiel sexualmente.
En el caso de las mujeres, reaccionan más con pasividad, depresión e impotencia; y les preocupa más que su pareja les sea infiel de forma afectiva.
Los tres elementos esenciales de los celos son: el sentido de posesión; el temor a la pérdida o el miedo desmesurado a la infidelidad (sexual o afectiva); la sospecha o certeza de que hay un rival. Los celos patológicos (celotipia) requieren ayuda profesional.
Una de las posibles causas de los celos, es que las personas celosas, se sienten inferiores a los demás, incluso un estudio explica que padecen menos de ese problema las personas altas y bien físicamente; ya que se valoran más que los que no lo son.
Por el contrario, cuando el tercero en discordia no existe y sólo es parte de la imaginación de una persona, los celos se vuelven patológicos, lo que ocasiona furia, dolor, exaltación, discusiones que pueden terminar la relación. La persona celosa se siente dueña de la otra, lo que crea ya un sentido de posesión.
Esta posesión puede desencadenar un sinfín de casos y situaciones, donde la más leve puede ser el término de la relación, ya que los celosos enfermizos son personas que hostigan a tal grado que pueden llegar a la violencia física y psicológica; en un alto grado, se llega al homicidio, donde los celos son la causa del 20% de los casos.
Por otro lado, un estudio indicó que hay diferencias entre hombres y mujeres: los primeros tienden a reaccionar con ira y agresividad, además de que les preocupa que su mujer les sea infiel sexualmente.
En el caso de las mujeres, reaccionan más con pasividad, depresión e impotencia; y les preocupa más que su pareja les sea infiel de forma afectiva.
Los tres elementos esenciales de los celos son: el sentido de posesión; el temor a la pérdida o el miedo desmesurado a la infidelidad (sexual o afectiva); la sospecha o certeza de que hay un rival. Los celos patológicos (celotipia) requieren ayuda profesional.
Una de las posibles causas de los celos, es que las personas celosas, se sienten inferiores a los demás, incluso un estudio explica que padecen menos de ese problema las personas altas y bien físicamente; ya que se valoran más que los que no lo son.

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